¿Qué ventajas ofrece el DJI Inspire 2 respecto al resto de drones?

¿Qué ventajas ofrece el DJI Inspire 2 respecto al resto de drones?

Un pequeño análisis desde nuestra experiencia como pilotos y operadores del DJI Inspire 2, un dron profesional diseñado para la toma de vídeo aéreo.

El Inspire 2 es un dron cuadricóptero profesional diseñado y fabricado por DJI para grabar planos aéreos con un acabado cinematográfico.

¿No es lo mismo que ofrecen otros drones de la compañía? Desde hace años DJI se ha situado a la vanguardia con soluciones integradas de una calidad sobresaliente. Tanto, que cuando pensamos en drones para grabaciones la primera opción que a muchos se nos viene a la cabeza es algún producto de la gama Phantom: ya sea un Phantom 4 o sus hermanos más modernos Pro y Advanced, como algún producto anterior.

El secreto de su éxito es que los Phantom son ligeros (menos de dos kilogramos, lo que además los habilita para volar legalmente bajo régimen BVLOS, o lo que es lo mismo: más allá del alcance visual del piloto), tan compactos que caben en una mochila facilitando enormemente la logística a la hora de desplazarse allá donde sea necesario filmar, ofrecen una calidad de vídeo más que decente, son relativamente sencillos de mantener y de volar, y sobretodo: mantienen un precio moderado.

Por todos estos motivos se sitúan en un rango prosumer, en el que aglutinan la demanda de los aficionados más exigentes que están dispuestos a hacer un pequeño esfuerzo económico por un producto excelente, y de los profesionales que necesitan un dron de batalla, versátil y con una calidad visual suficiente para gran parte de los trabajos que pueden ofrecer.

Tras la salida del Phantom 4, no obstante, DJI sacó el DJI Mavic Pro, que fundamentalmente sacrifica algo de la calidad visual del Phantom para aumentar su portabilidad. Por tanto es todavía más atractivo para el tipo de cliente al que se anuncian productos como GoPro, que hizo su propia intentona de penetrar en el sector con un dron de características parecidas al Mavic con el Gopro Karma: drones ultra portátiles que se pueden llevar como un accesorio más en una escapada de montaña, para hacer surf, senderismo, ciclismo, etc.

En la misma línea, DJI sacó más tarde el Spark. Con una gama de productos prosumer capaces de ofrecer una gran calidad de vídeo, DJI ha estado a punto de morir de éxito. No obstante, aunque la calidad de estos drones sea tan buena, aún no están preparados para ofrecer planos de una calidad comparable a los de una cámara de cine, lo que hace que sea muy complicado montar planos de un Phantom en una producción publicitaria de primer nivel o en un largometraje, por ejemplo.

Para dar ese salto de calidad hay dos alternativas: montar la cámara deseada en un dron, u optar por un sistema completo con las especificaciones necesarias.

La primera de estas alternativas, aunque suene ideal, plantea más inconvenientes que ventajas. Para empezar, las cámaras de cine son voluminosas y pesadas, lo que hace que se necesite un dron más voluminoso y más pesado. Al ser soluciones industriales cada componente ha de ser montado y calibrado de forma individual, aumentando enormemente la complejidad, el tiempo necesario para hacerlo funcionar, y lo que es más importante: al aumentar la cantidad de pasos necesarios para la configuración del sistema, aumentan exponencialmente las probabilidades de error en cualquiera de esos puntos, lo que choca directamente con una máxima que siempre debe preservarse: tanto en el mundo de la aeronáutica como en el del audiovisual, un fallo es intolerable. En el mundo de la aeronáutica cualquier fallo supone un peligro potencial para las personas en tierra, los bienes materiales y las infraestructuras que hay por debajo. En el audiovisual, cualquier fallo o imprecisión provoca retrasos que, en el mejor de los casos, suponen una pérdida notable de dinero en trabajos que suelen ir presupuestados al milímetro. Eso cuando no se pierde la oportunidad de grabar el plano programado para siempre, afectando gravemente al resultado final de la producción.

DJI ofrece una alternativa a estos sistemas: la gama Inspire, que aglutina muchas de las bondades de los Phantom pero permite obtener una calidad de imagen perfecta, tope de gama, capaz de ser montada en cualquier producción. En este caso hablaremos del último modelo de Inspire: el DJI Inspire 2.

De esta forma nos queda una aeronave de cuatro motores con un peso inferior a 5 kilogramos. Esto es esencial porque al pertenecer a la misma categoría que el Phantom en cuanto a cantidad de motores y al estar en el tramo de peso de 0 a 5 kg, no es necesario obtener una licencia de piloto distinta. Además sigue siendo un aparato relativamente fácil de llevar gracias a sus dimensiones contenidas y a su tren de aterrizaje retráctil.

Con este peso mantiene una autonomía mucho mayor que drones más pesados, y cuenta con un sistema dual de baterías inteligentes que minimiza los riesgos en momentos en los que los motores exigen picos de voltaje altos. Al igual que las baterías de un Phantom, son también mucho más seguras de cargar y de almacenar que las baterías LiPo de drones más pesados.

La redundancia en los sistemas de este dron no se limita a las baterías. Los sensores anticolisión superiores y frontales, la IMU que permite conocer en todo momento la posición y velocidad de la aeronave, la brújula, el barómetro y el sistema de propulsión vienen por duplicado para maximizar la fiabilidad y la precisión de todos los sistemas: una inversión extra para garantizar la seguridad, la tranquilidad y el resultado de toda producción.

Por redundar, el dron facilita soluciones incluso a la hora de operarlo, ya que permite utilizar un control dual, gracias al cual un piloto puede manejar el dron y centrarse en la precisión y seguridad del vuelo, y otro piloto puede controlar la cámara para no tener que preocuparse nada más que de capturar las imágenes a la perfección.

Esto es importante, ya que en la mayoría de drones estamos acostumbrados a que un único piloto utilice el feedback de la cámara para grabar y para reconocer el entorno de la aeronave al mismo tiempo. Con el Inspire 2 el piloto de la aeronave tiene una pequeña cámara frontal dedicada exclusivamente a ver el entorno y orientarse, y el operador de cámara tiene acceso directamente a lo que la cámara está grabando. Es especialmente útil para planos en los que queremos que la cámara se vaya alejando del sujeto filmado. Con un Phantom el operador vuela hacia atrás y tiene que estar pendiente de lo que la cámara graba por delante mientras mira al cielo para asegurarse de que no hay obstáculos en la trayectoria del dron. Con el Inspire, la cámara que gira 360º y es capaz de girar con independencia de la aeronave, ésta puede orientarse a la parte trasera del dron y el piloto puede hacer el mismo movimiento avanzando el dron hacia adelante y monitorizando desde su cámara que no hay obstáculos.

A todo esto hay que sumar una larga lista de mejoras que lo hacen destacar sobre su competencia y sobre las gamas inferiores, como su gran potencia y velocidad para poder seguir a vehículos en movimiento, o la posibilidad de realizar con él emisiones en directo.

Y en todas estas mejoras aún no hemos siquiera mencionado el valor principal que distingue al Inspire 2 de cualquier otra aeronave: sus cámaras, que son las que dan el resultado cinematográfico deseado.

El Inspire 2 puede montar tres cámaras específicamente diseñadas para él: la Zenmuse X4s, la Zenmuse X5s y la Zenmuse X7. Nosotros estamos especialmente familiarizados con la X5s, que procederemos a detallar a continuación:

La mejora con respecto a las cámaras integradas de otros drones es tan radical que es incluso difícil de comparar. Cuenta con un amplio sensor Micro 4/3 para capturar la mejor calidad de imagen y soporta hasta 8 objetivos diferentes. Esto es imprescindible ya que nos otorga un gran control creativo a la hora de componer imágenes, mientras que en modelos de dron más compactos estaríamos casados con un solo objetivo y distancia focal. Además graba con un rango dinámico de 12,8 pasos. Para terminar, su versatilidad se extiende también a los formatos en los que trabaja, ya que puede registrar vídeo a 5,2K en H264, H265, Apple ProRes y CinemaDNG (RAW). Este es en nuestra humilde opinión uno de los mayores valores diferenciales que aporta este dron respecto a otros, teniendo además en cuenta que hay cámaras de cine profesionales que ni siquiera son capaces de rendir a este nivel. Por ejemplo, aunque desde la aparición de la Canon EOS 5D MKII la grabación de vídeos de un nivel modesto se ha volcado en el mercado de las DSLRs por su coste y dimensiones contenidas, aún no hay DSLRs capaces de grabar en RAW de forma nativa. Las mismas cámaras de vídeo profesionales de Canon como la C500 no son capaces de grabar en RAW, y sólo con uno de los modelos más recientes (Canon C200, con un precio de entre 7000 y 8000 euros) se ofrece esta posibilidad. Hasta hace poco la forma más económica de grabar en RAW era optar por una cámara de Blackmagic, que aun siendo excelentes cuentan con numerosas limitaciones por tamaño, versatilidad, respuesta a la luz, etc. Es por eso que nos es imposible hacer todo el énfasis necesario en esto último, ya que la posibilidad de grabar en RAW no solo es increíblemente útil, sino que suele ser bastante limitada y suele servir como indicativo del valor de una producción.

Ya hemos hablado en otras entradas de las mejoras que aporta el H265 respecto al archiconocido H264, y para no hacer esta entrada más densa dejaremos para el futuro explicar con detalles técnicos cómo el salto es absolutamente radical en el caso de CinemaDNG (RAW), y por qué, siempre que el proyecto sea de una envergadura suficiente, resulta imprescindible grabar en este formato.

Estas son solo algunas de las muchas bondades que nos ofrece el DJI Inspire 2. Si bien su precio es elevado, no cabe duda de que se justifica y se distingue respecto a otras formidables opciones de RPAs. Y no es que un Phantom no sea un dron bárbaro, que lo es, puesto que resulta un dron idóneo para muchísimos trabajos. Lo que ocurre es que para aquellos trabajos en los que un Phantom se queda corto hay una herramienta más óptima: el Inspire 2 es el dron que permite llevar la producción audiovisual más profesional y cinematográfica al cielo. Y como siempre, no debemos olvidar que contar con la herramienta adecuada es casi tan importante como saber utilizarla.

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