Ventajas e inconvenientes de grabar en Raw

Ventajas e inconvenientes de grabar en Raw

Una breve guía sobre las ventajas y dificultades de grabar vídeo en Raw

En este blog hemos hablado en más de una ocasión sobre formatos de grabación: especialmente del archiconocido h264 usado en todo el mundo: GoPros, muchas DSLRs, los mismos Phantom… Contrapuesto al nuevo h265, presente por ejemplo en el Inspire 2 o en Phantom 4 Pro.

Hoy vamos a dar una vuelta de tuerca y hablaremos de otro formato de vídeo: el Raw. Si bien cada vez más cámaras fotográficas ofrecen la posibilidad de tomar fotografías en Raw, no son muchos los dispositivos que permiten la captura de vídeo en este formato.

La compresión lo es todo

Cuando grabamos un clip de vídeo digital, la luz es proyectada al sensor a través de la lente. El sensor interpreta los fotones como información digital, que es procesada por la cámara y almacenada en la memoria. Este procesamiento normalmente codifica la imagen en algún formato, y para que esta cantidad de datos sea relativamente manejable, estos formatos usan un tipo de compresión que sacrifica una parte de la información de la calidad de la imagen utilizando complejos algoritmos. Obtenemos una imagen que se puede usar sacada de la cámara, o que puede servirnos tras un proceso de etalonaje o corrección de color.

Cuando grabamos en Raw (crudo en inglés) estamos almacenando la información del sensor sin “cocinarla” directamente en la memoria del aparato. Esto en verdad no siempre es así, puesto que la mayoría de formatos Raw permiten comprimir en cierta medida los archivos sin perder calidad.

Esta ingente, inmensa, colosal cantidad de información que contiene un vídeo en Raw es su mayor ventaja y a la vez su mayor inconveniente.

Ventajas: la calidad lo es todo

El mayor valor de los archivos en Raw es que aportan una flexibilidad brutal en postproducción, y es que partimos de una imagen con una calidad mucho mayor. Para no entrar en tecnicismos, podemos resumirlo en que a la hora de grabar nos permite ser más flexibles con el balance de blancos, así como a la hora de exponer, al preservar la totalidad del rango dinámico de la imagen, ya que al contar con muchos más datos detallados en postproducción, podremos rescatar tonalidades y luminosidades que en formatos de vídeo comprimido con pérdida serían impensables.

No obstante hemos de tener en cuenta que grabar en Raw no soluciona todos nuestros problemas, y en ningún caso es excusa para no ser cuidadosos en la obtención de las imágenes. Desatender la exposición en un rodaje simplemente porque contemos con que se puede “arreglar” en postproducción no hace más que escurrir el bulto y multiplicar los problemas más adelante. En todo rodaje profesional ha de cuidarse al máximo hasta el más mínimo detalle, y si grabamos en Raw no debe ser para arreglar errores, sino para tener mayor capacidad creativa en postproducción y para contar con mayor margen de maniobra para corregir algún error, teniendo así las espaldas bien cubiertas.

Inconvenientes: el tamaño lo es todo

Para ilustrar la problemática de grabar en RAW vamos a utilizar un fragmento de una tabla sacada de la web de DJI referente a las capacidades de la cámara Zenmuse X5s, que monta nuestro dron Inspire 2:

Podemos ver lo costoso en espacio que es el CinemaDNG en relación a otros formatos

Vemos que para grabar a una resolución 4K en H.265 necesitamos 100 Mb/segundo, mientras que para hacerlo en CinemaDNG (el tipo de RAW que usa esta cámara) necesitamos la friolera de 2,4 Gb/segundo. Estamos hablando de vídeos que ocupan hasta 24 veces más. Según la propia página de DJI, si queremos grabar en Raw 4K a 25 frames por segundo, necesitaremos casi  un Terabyte de almacenamiento por cada hora de grabación. Esto incide enormemente en los costes, ya que para empezar, todas las cámaras que graban en Raw suelen utilizar SSDs, SSDs específicos como en el caso de DJI, o tarjetas CFast: métodos de almacenaje muy caros en comparación a los discos duros tradicionales. En el caso del Zenmuse X5s, un CINEMASSD de 480 GB de 1000 euros da para tan sólo 30 minutos de grabación.

Otro problema es el almacenaje: siempre que se obtiene material con fines profesionales hay que almacenarlo y contar con una copia de seguridad como mínimo (como mínimo porque realmente se debería trabajar con un total de tres copias), así que las necesidades de espacio se duplican o triplican. Y por supuesto, lidiar con estos volúmenes de información requiere de un equipo rápido y potente, y una persona que se vaya encargando de manejar este material y asegurarse de que las copias se hacen correctamente.

En este artículo en inglés de NoFilmSchool se detallan las implicaciones a este respecto que tiene grabar en Raw a tan sólo FullHD con una cámara económica como la Blackmagic:

Por último, el proceso de edición también resulta más costoso, tanto por los equipos utilizados en postproducción como por el tiempo necesario para ello, ya que no sólo son archivos más difíciles de manejar por el ordenador, sino que suelen requerir de flujos de trabajo y programas específicos.

Conclusiones: todo es relativo

Antes de lanzarnos a conclusiones, ya que el mayor inconveniente de grabar en raw es el precio, hablemos de otro concepto: el shooting ratio.

El shooting ratio es la relación entre el tiempo grabado y el metraje final de una producción. Si se hace una única toma de un plano y se utiliza, el shooting ratio será algo mayor a 1:1 (algo mayor ya que en edición habrá habido que dejar fuera la claqueta, la cola, etc). Si para un plano se hacen 5 tomas, el shooting ratio será por tanto mayor de 5:1. Si en una película se graban escenas enteras que posteriormente no se utilizan, incrementará enormemente el shooting ratio. El shooting ratio era muy relevante cuando se grababa en analógico ya que el coste de la película fotoquímica y su manipulación eran elevados, y sigue teniendo relevancia cuando grabamos en formatos caros, como es el Raw, que no en vano puede ser llamado “negativo digital”. Aquí podéis ver como curiosidad los shooting ratios de algunas producciones.

¿Compensa entonces grabar en Raw? Evidentemente no hay una respuesta universal. En producciones con un buen presupuesto yo consideraría el Raw innegociable. Si partimos de la base de que queremos obtener la máxima calidad posible en todos y cada uno de los aspectos de una producción mimando cada detalle, capar desde un principio la calidad de la imagen optando por un formato más económico no tiene mucho sentido. Además, en una producción cuidada al milímetro y bien planeada el shooting ratio será menor que en una producción amateur o improvisada, por lo que aunque aún elevado, el coste de grabar en Raw será menor.

Si por el contrario nos encontramos en una producción de presupuestos ajustados, un rodaje en el que sea previsible que vaya a haber que repetir tomas, rodajes a multicámara o documentales en los que el shooting ratio se dispara, es lógico optar por formatos más económicos que requieran de una tasa de bits menor, aunque ello implique renunciar a todas las posibilidades que ofrece el Raw en postproducción.

Al final como siempre decimos, cada proyecto es único, así que no hay una respuesta universal para todos los tipos de vídeo. Algo muy importante a la hora de ofrecer un servicio es anticiparse y poder adaptarse a las necesidades específicas de cada cliente y cada producción.

Para despedirnos, dejamos dos artículos: el primero es una explicación un poco más técnica de en qué consiste el Raw; el segundo: un breve artículo sobre el citado shooting ratio.

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Dronprofesional

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