Las 10 mayores dificultades de ser piloto de drones

Ser piloto de drones Inspire 2

Las 10 mayores dificultades de ser piloto de drones

Una lista de las 10 mayores dificultades de ser piloto de drones

Hace unas semanas escribí una entrada sobre mis 10 cosas favoritas de ser piloto de drones, pero no quería perder la ocasión de comentar cuáles me parecen las mayores dificultades de ser piloto de drones. Al fin y al cabo, no es oro todo lo que reluce y aunque sea una profesión bellísima, no deja de tener sus duros inconvenientes.

Si alguna vez te has planteado ser piloto de drones pero aún no te has lanzado a la piscina (o al aire), podría ser recomendable que echaras un vistazo a esta entrada.

  • 1 Papeleo, papeleo, papeleo…

Pilotar drones de forma profesional de por sí no exige mucho papeleo siempre y cuando entres a trabajar en una empresa registrada como operadora por la AESA. Si no es tu caso (recordemos que en España una inmensa mayoría de las operadoras son unipersonales), tendrás que registrarte tú mismo. Prepárate para muuuucho papeleo:

Darse de alta como autónomo y estar al corriente de las cuotas mensuales.

Constituirse como operadora aérea, lo que supone redactar extensos documentos en relación a tu organización interna como operadora que tendrás que enviar a la AESA por correo ordinario.

Enviar a la AESA el manual de operaciones en el que se especifica quiénes son los pilotos y qué drones utilizan, y cada cambio notificarlo de nuevo antes de que se produzca.

Por si fuera poco, con la nueva legislación sobre drones se incluyen varios cambios que van a obligar a las operadoras a actualizar sus manuales de operación y mantener registros de mantenimiento y vuelos más rigurosos.

En las primeras etapas de constituirse nuestra empresa esto fue, sin duda, lo que más tiempo y dinero nos obligó a invertir. Es imprescindible que si quieres tanto contratar una empresa para un vídeo aéreo como constituirte como una operadora, revises que la empresa cumpla todos los requisitos o realices todos estos pasos de forma rigurosa, para asegurarte siempre que el vuelo se lleve a cabo de forma segura y no exista peligro para los demás o el entorno.

  • 2 Leyes complejas:

Para ser piloto de drones hay que estudiar. Al final ya no es sólo saber ponerse a los mandos de una aeronave y pilotarla, sino que hay que conocerse al dedillo todo el marco jurídico que regula la actividad que ejerces, como en cualquier profesión. Tanto el Real Decreto actual como la Ley que lo precedía son textos legales que no son precisamente simples. Como cualquier ley, y especialmente si nunca has estudiado nada relacionado con derecho, son leyes a las que no basta con echar un ojo por encima para quedarse con la copla de qué se puede hacer y qué no.

Para ello es fundamental, ante cualquier duda, ponerte en manos de profesionales, ya sean academias de vuelo, abogados o consultando las dudas a la propia AESA, para evitar problemas no solo a nivel de multas sino también de seguridad. Consultar a la AESA por correo electrónico es complicado, ya que la mayoría de respuestas son automatizadas y son muy precavidos a la hora de facilitarte información que pueda quedar escrita y no sea totalmente precisa. Por ello, es preferible llamar por teléfono si lo que queremos es resolver dudas puntuales. En cuanto a los abogados, de nuevo nos encontramos con mucho desconocimiento sobre el tema, aunque hay profesionales que están muy al día con las novedades del sector. En nuestra opinión las mejores fuentes para resolver estas cuestiones son las academias de vuelo acreditadas por la AESA, que son las que suelen disponer de la información más actualizada y tienen mucha experiencia a la hora de resolver dudas.

  • 3 Desplazarse y no poder volar:

Nuestro trabajo depende muchísimo de las condiciones meteorológicas. Los drones no se pueden volar con lluvia, y tienen una tolerancia limitada al viento. Es por eso que en determinados meses del año, volar es especialmente complicado. Si quieres ser piloto de drones, por mucho que estés pendiente de los partes meteorológicos prepárate para desplazarte varias horas en coche al lugar deseado y quedarte con todas las ganas de volar porque las condiciones meteorológicas resulten no ser lo suficientemente idóneas para hacerlo con seguridad.

Además, es posible que en tu plan de vuelo hayas seleccionado un lugar al que resulta imposible el acceso con un coche normal, a pesar de lo que aparezca en Google Maps, y hay que ir caminando.

Otra cosa imposible de saber con antelación es el cableado y las instalaciones eléctricas que no aparecen en los mapas, puedes llegar a un lugar y que esté rodeado por cables de alta tensión que imposibilita grabar con el dron en buenas condiciones de seguridad.

  • 4 La mayoría de peticiones no se pueden realizar:

Hasta la entrada en vigor de la nueva ley, estábamos acostumbrados a que una gran mayoría de las peticiones fueran de grabar en núcleos urbanos, espacio aéreo controlado o ambos, lo que era ilegal.

Si ya es complicado para cualquier empresa de por sí recibir peticiones de presupuesto, es todo un jarro de agua fría que un altísimo porcentaje de éstas sean simplemente inviables.

Incluso en este momento, con el Real Decreto aprobado, aún hay muchas cosas que no se pueden hacer. Para volar drones sobre núcleo urbano, por ejemplo, el Real Decreto dice que el dron ha de estar equipado con un dispositivo de amortiguación del impacto en caso de caída (esto es: un paracaídas o un airbag) cuyas características técnicas están por determinar. Por tanto, aunque es un escenario operacional contemplado por la ley, sigue siendo a día de hoy irrealizable.

  • 5 Los gastos:

Sin duda lo peor de todo es la rentabilidad de nuestra actividad: no es tan sencillo como comprarse un dron, volar y cobrar por ello.

De hecho, la adquisición de los drones es tan solo una parte bastante pequeña de la partida de gastos que se derivan de realizar actividades con drones. Recuerda que solo para ser piloto hay que obtener un certificado médico Clase 2 o LAPL, que ya sobrepasa los 100€. Después, hay que superar la formación teórica y práctica, cuyo precio puede oscilar enormemente dependiendo de dónde se realiza, pero que en ningún caso es barata. Hay que obtener un seguro de responsabilidad civil para cada uno de los drones, que ronda los 200€ anuales y,por supuesto, súmale la cuota de autónomos. Estos son los gastos mínimos imprescindibles si lo que quieres es tener un dron y realizar trabajos con él, aunque la inversión no acaba aquí: gasolina, mantenimiento de la página web, software específico de edición de vídeo, gastos de mantenimiento del dron, la mejor formación y actualizaciones en el campo audiovisual y aéreo, y esto es sólo la punta del iceberg.

En nuestro campo de trabajo siempre aparecen personas a las que nuestro presupuesto, a pesar de ser ajustado, les parece excesivo, debido al desconocimiento de la enorme inversión que debemos realizar inicialmente para poder ofrecer el mejor de los servicios.

  • 6 La información aportada por las organizaciones

O mejor dicho, la falta de ella. Aunque poco a poco se va mejorando en este aspecto, existen numerosos ejemplos de falta de información. Como hemos mencionado antes, el nuevo Real Decreto no especifica las características técnicas del nuevo equipamiento que nos exige para volar el dron sobre núcleo urbano, es complicado además conseguir información por parte de AESA siendo un particular, etc., por lo que se le dedica mucho tiempo a tratar de conseguir información veraz por parte de las autoridades responsables. Tener todos los requisitos legales se nos exige tanto como pilotos como por ser una empresa, pero las facilidades para cumplirlos son mínimas, y como evidentemente desconocer la ley no te exime de cumplirla, te arriesgas a tener una multa si no dedicas el tiempo pertinente a investigar a fondo.

  • 7 Los pilotos ilegales

O como yo lo llamo, la piratería. Y es que lo peor de rechazar un trabajo ilegal es saber que hay una gran cantidad de personas que no dudarán en realizar dicho servicio si les es ofrecido, a pesar de ser ilegal. Y es que si somos muchísimos operadores los que nos peleamos por el trozo de mercado que queremos, a esta ecuación hay que añadirle “pilotos” que optan por la vía fácil, y que sin seguro de responsabilidad civil, sin contar con los certificados médicos, teóricos y prácticos, y sin estar registrados como operadora, realizan vídeos y fotografía aéreos.

Incluso hay pilotos legales que hacen trabajos aéreos donde no se puede, de manera furtiva. Todo esto, además de ser competencia desleal, es peligroso para el cliente, para las personas ajenas al vuelo y para el propio tráfico aéreo y es uno de los mayores escollos a los que tenemos que enfrentarnos día a día los pilotos profesionales y serios del sector.

Parte de este problema radica en el hecho de que, al cometer una ilegalidad, el responsable del vuelo es siempre y en última instancia el piloto, por lo que es en él en el que recaerá la multa derivada de su actividad. Esto tiene cierta lógica pero es muy poco efectivo, ya que en la ecuación de oferta y demanda de servicios ilegales con drones sólo se está haciendo énfasis en el ofertante, pero no en el demandante.

Resulta muy triste ver como en Youtube vídeos de dron de pleno centro de Madrid tienen una enorme cantidad de visitas y son muy llamativos a la vista, pero han podido generar una gran cantidad de problemas de seguridad y, al final, el resto de pilotos que cumplimos con toda la normativa debemos enfrentarnos a una legislación mucho más estricta a causa de que haya personas que sigan poniéndose a los mandos de un dron sin demasiado sentido común.

  • 8 Los sustos

Si pilotas de forma responsable, con la ley en la mano y sentido común, absolutamente todo lo que hagas estará respaldado por numerosas medidas de seguridad y protocolos a prueba de errores. Gracias a esto, todos los sustos que deberías tener al realizar tu operación quedarán en eso: sustos. Por ejemplo, nadie se libra de llevarse algún susto puntual cuando, por ejemplo, la app de tu dispositivo móvil a través del cual ves lo que está viendo el dron y con el que monitorizas todo lo que está sucediendo arriba (velocidad, posición, baterías, etc.) decide colgarse y dejarte con lo puesto. Con sangre fría y siguiendo los protocolos estudiados, es fácil aterrizar la aeronave y reiniciar la app tranquilo, o dejarla suspendida en el aire de una forma segura y reiniciarla mientras tanto.

Otro ejemplo puede ser cuando, como hemos mencionado antes, te encuentras atrapado en el coche de camino en el barro porque Google Maps indica como una carretera algo que no lo es, o cuando te has dejado en casa algo que necesitas. ¡Te recomendamos nuestra lista de imprescindibles para volar con tu dron para evitar olvidos!

  • 9 Los transportes

Una de las cosas que más me sorprendió nada más empezar a pilotar fue lo versátil que puede ser un simple Phantom y la calidad que ofrece. Honestamente creo que es un milagro de la tecnología poder llevar una cámara aérea en una simple mochila. Sin embargo, determinados trabajos requieren de drones diferentes. Una aeronave como el Inspire ya tienes que llevarlo en un pesado maletín, mucho menos conveniente que la mochila del Phantom. Y si nos ponemos a hablar de hexacópteros y octocópteros, la dificultad de transportar el dron aumenta exponencialmente.

Los problemas no terminan aquí, y es que como detallaremos en una entrada más adelante, llevar un dron en un avión tiene sus particularidades, y para llegar al destino donde necesitas volar, muy a menudo tendrás que meterte por caminos de cabras que te harán replantearte si no necesitarás un amplio todoterreno.

  • 10 Ser autónomo

Al final, casi todos los inconvenientes de desarrollar mi actividad como piloto de drones vienen de ser autónomo: alguien con la licencia de piloto que vuela para una empresa operadora no suele tener que estar pendiente de absolutamente todo lo que conlleva volar.

Por desgracia, en este sector, la inmensa mayoría de operadoras de drones en España somos Pymes o autónomos, lo que significa que hacer los papeleos, buscar y negociar con los clientes, estudiarse las leyes, estudiar las operaciones a realizar, volar en dron, editar los resultados de vídeo y fotografía o el mantenimiento del sitio web son solo algunas de las tareas que recaen en exclusiva en los hombros de muy pocas personas.

La cuota de autónomo en nuestro país, además, es bastante elevada y no promueve por tanto la creación de nuevas empresas.

¿Dónde nos deja esto?

Resulta curioso que ante estas adversidades en ningún momento me plantee dedicarme a otra cosa. Por una parte, porque esto no es un hobby, sino un trabajo. Sería muy fácil hacer de esto un hobby, dedicarme a salir con el dron una vez al mes y olvidarme de todo lo demás. Cierto es que seguiría entrañando dificultades y peculiaridades, pero… También es cierto que en todo puesto de trabajo hay adversidades, y al final las dificultades de ser piloto de drones no son tan diferentes a las que se enfrenta cualquier autónomo.

Por otra parte, la belleza de esta vocación que tenemos paga con creces todo aquello que nos encontramos, y yo encontré en los drones la herramienta perfecta para seguir desarrollando mis habilidades como fotógrafo y realizador audiovisual, dado que esa había sido hasta ahora mi profesión.

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