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¿Vale la pena comprarse un dron para uso recreativo en Madrid?

cielo de madrid sin drones

¿Vale la pena comprarse un dron para uso recreativo en Madrid?

¿Vale la pena comprarse un dron para uso recreativo en Madrid?
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Este artículo va orientado a valorar los pros y los contras a la hora de comprar un dron para uso recreativo en Madrid.

Si por el contrario te interesa conocer de forma más genérica los pros y las contras de ser piloto profesional de drones, puedes informarte en nuestros artículos sobre las ventajas e inconvenientes de ser piloto de drones.

¿Resides en Madrid y te planteas la posibilidad de adquirir un dron para volarlo en tus ratos de ocio? En este artículo no pretendemos alentar ni desalentar a nadie, sino poner en relieve las verdades a las que te vas a enfrentar si decides iniciarte en esta aventura viviendo en Madrid.

En cierto modo, si queremos tener un dron como hobby deberemos asumir muchos menos compromisos que si lo hacemos para dedicarnos al pilotaje de drones de forma profesional.

No obstante, no deja de haber una larga lista de inconvenientes que es mejor que conozcas de antemano antes de desembolsar un dinero en un aparato para posteriormente descubrir que no le vas a dar el uso que esperabas.

La moda de los drones frente a su verdadera utilidad como hobby

La primera consideración que debes hacer es preguntarte a ti mismo si quieres tener un dron porque de verdad te gusta, por mero entretenimiento, o si este interés responde al hecho de que desde hace unos años, los drones están de moda.

¿Por qué lo preguntamos? Como detallaremos más adelante, el vuelo de drones de forma recreativa, y más viviendo en Madrid, presenta varios obstáculos que muy a menudo no se tienen en cuenta a la hora de la compra.

Los drones y el efecto GoPro

La comparación más clara es con las cámaras de acción o GoPros. GoPro llevaba fabricando cámaras de acción desde el año 2005, pero no fue hasta entrada esta década con las GoPros Hero 2 y Hero 3 cuando comenzaron a asaltar el mercado con un cuchillo entre los dientes.

Fue el momento en el que dejaron de vender cámaras para vender formas de vida, anunciándose con trepidantes vídeos de personas tremendamente activas (deportes de agua, de nieve, paracaidismo). La gente comenzó a comprar GoPros como cromos seducida por la idea de ser ellos los protagonistas de estos vídeos.

La realidad es que las primeras GoPros que se popularizaban, si bien eran buenas cámaras para su época, no eran nada baratas (siguen sin serlo), y su uso no era tan sencillo como el que se podía esperar (ahora lo es bastante más): menús farragosos por los que hay que navegar con muy pocos botones, no tenían una pantalla con la que pudieras ver lo que estabas grabando, en ocasiones se recalentaban cortando el vídeo y dejándote completamente vendido…

Por si fuera poco, sólo el hecho de llevarla junto con sus accesorios y prepararla para grabar ya complican de manera relativa la logística de un día principalmente dedicado al puro ocio.

Es un precio pequeño a pagar si quieres tener un vídeo espectacular, pero la relativa complejidad de esta operación se suma a la dificultad o incomodidad de simultanear la filmacion con tu deporte favorito, esquiar, surfear, bucear o lo que quiera que fueras a grabar.

¿Por qué GoPro supuso un éxito con limitaciones importantes?

Ninguno de los factores mencionados anteriormente es demasiado determinante de por sí, pero sumados daban el resultado de que el usuario medio había hecho un esfuerzo por llevar la GoPro, grabar con ella una actividad que incluso muchos de ellos no harían de manera normal.

Al llegar a ver los vídeos obtenidos en el ordenador se llevaban la sorpresa de que el vídeo estaba mal encuadrado, no tenía la calidad deseada, se había tomado en un modo que no era el que se pretendía, o la grabación se había interrumpido accidentalmente.

Había muchas papeletas para que el uso de la GoPro terminara en un resultado decepcionante, y ese es el motivo de que a día de hoy los mercados de segunda mano estén llenos de estas cámaras, y de que muchos usuarios tengan en sus armarios una cámara de acción de varios cientos de euros (que además por la rápida evolución de la tecnología no tardan en devaluarse) que apenas han usado y que se encuentra cogiendo polvo.

¿Por qué contamos todo esto?

Porque el caso de los drones de uso lúdico comparte muchos elementos en común:

Los drones, como en su momento las cámaras de acción, son productos caros que están de moda.

Es un mercado en plena explosión, con novedades importantes año a año, por lo que se devalúan con rapidez.

La logística que conlleva utilizar drones es muchísimo más complicada que la de una simple cámara de acción: tienes que tener el dron en buenas condiciones, las delicadas baterías LiPo que ofrecen una autonomía todavía muy limitada cargadas, el dron empaquetado, tu móvil o tablet cargados, encontrar un buen lugar para despegar y aterrizar…

De estos tres puntos, en el que vamos a entrar con detalle es el último, y es que el uso que puedes hacer de un dron correlaciona directamente con el lugar en el que vives.

Posiblemente Madrid sea uno de los peores lugares de España para usar tu dron de forma recreativa.

¿Qué puedo hacer con mi dron en Madrid?

Hace poco se hizo pública la aprobación de una nueva normativa europea de drones que, una vez entre en vigor, sustituirá a las leyes de todos los países miembros de la UE. No obstante, esta normativa no se aplicará por completo hasta verano de 2022, por lo que durante un tiempo prudencial, la normativa a aplicar en España seguirá siendo el Real Decreto 1036/2017.

Existe una normativa única para drones en toda España

¿Por qué tenemos que saber esto? Porque es crucial entender que no hay una ley de drones en Madrid, ni en la Comunidad Valenciana ni en Baleares. Existe una sola normativa común para toda España.

Ya quieras volar en Madrid, en el País vasco o en Andalucía; la normativa es la misma: el Real Decreto, y no hay leyes específicas diferentes entre comunidades autónomas. Para asegurarnos de que seguimos en la misma página, vamos a dar un repaso a las directrices esenciales para realizar un vuelo recreativo con drones de forma legal:

  • -No volar a más de 120 metros de altura.
  • -Siempre con el dron a la vista, o con un observador que no pierda de vista el dron.
  • -No volar sobre aglomeraciones de personas o edificios, o hacerlo con un dron de menos de 250 gramos a un máximo de 20 metros de altura.
  • -No volar de noche, o hacerlo con un dron de máximo de 2 kg y a un máximo de 50 metros de altura.
  • -Contar con permiso del Estado Mayor del Aire si vamos a volar un dron con cámara en zonas restringidas al vuelo fotográfico.
  • -No volar en espacio aéreo controlado.
  • -No volar a menos de 8 km de un aeródromo o aeropuerto.

Haciendo un repaso, entonces, vemos que tenemos dos limitaciones muy importantes. En primer lugar, si vamos a volar dentro de una población y/o sobre personas, no podrá ser con un dron de más de 250 gramos. Esto elimina de la ecuación muchísimos de los drones más populares: el Phantom (por debajo de 2 kg), el Mavic Pro (por encima de 700g) o incluso el pequeñito Mavic Air (400g) quedan vetados para este fin.

Esto supone un problema, porque estos espacios quedan reservados en exclusiva para drones muy, muy pequeños y ligeros, que a menudo son además baratos y que no cuentan con las ayudas al pilotaje de máquinas más avanzadas (barómetro para controlar la altura o GPS para mantener la posición), haciendo que su curva de aprendizaje sea mucho más complicada (por lo que será más fácil para un piloto principiante desilusionarse).

Lo peor de todo es que aun cumpliendo con las condiciones para poder sobrevolar personas, tenemos antes que comprobar que no estemos en espacio aéreo controlado ni cerca de aeropuertos o aeródromos, y es aquí donde Madrid se torna un lugar relativamente especial.

Hay muy pocos lugares dentro de la Comunidad de Madrid donde podamos volar un dron de forma recreativa. Empezando, por supuesto, por el descomunal CTR, recientemente ampliado, que cubre una buena parte de la superficie de la Comunidad de Madrid. Además del CTR, toda la Comunidad está plagada de aeródromos y aeropuertos, zonas de naturaleza protegida y zonas reservadas para vuelos militares.

En este caso lo mejor es que entres en la herramienta oficial de Enaire para consultar su mapa y sus limitaciones, aunque si no quieres hacer los clicks extra te facilitamos un pantallazo:

 

ley drones madrid

 

Como verás, si vives en Madrid vas a tener que hacer una buena tanda de kilómetros hasta llegar a un punto donde poder volar con la tranquilidad de no estar haciendo nada ilegal.

Te recomendamos unos pocos lugares: cerca de Aldea del Fresno, Seseña, Méntrida, Fuentidueña de Tajo o incluso Brihuega. Es imprescindible que introduzcas estos nombres en la página de Enaire porque solo así podrás ver la zona geográfica permitida, ya que algunas de estos pueblos tienen lindes con zonas restringidas cercanas.

A estas alturas puede ser buena idea calcular dónde vives y cuáles son las zonas más cercanas donde podrás utilizar tu dron. Si realmente los drones son tu pasión, es posible que no te importe desplazarte cada vez que quieras pasártelo bien, pero no está de más calcular a qué distancia están estas zonas, cuánto tiempo invertirías en desplazamientos cada vez que quisieras volar y, por qué no, los gastos asociados al transporte hasta allí.

Madrid no es el único lugar donde se antoja complicado volar: Barcelona, Badajoz, Valladolid o las islas son otros lugares de España donde volar un dron de juguete se antoja más que complicado.

Bajo nuestro punto de vista, Madrid no es la mejor ciudad para vivir si eres un entusiasta de los drones, aunque el escenario cambia si eres de esos afortunados que tienen casa en el pueblo (en ese caso no te olvides de consultar el mapa de Enaire en los entornos de tu pueblo).

No queremos desalentar a nadie, pero sí que creemos que es importante arrojar toda la luz posible sobre este novedoso mundo, y evitar compras impulsivas innecesarias que acaben junto a la GoPro cogiendo polvo en un armario.

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